Inteligencia Artificial interpreta el tráfico de Lima

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¿Qué hace que una ruta sea rápida por la mañana y deje de serlo al caer la tarde? En Lima, la respuesta está en un tráfico que cambia constantemente. Según información de la Asociación Automotriz del Perú (AAP), la velocidad promedio durante los días laborables pasa de 14,74 km/h a las 8:00 a. m. a 12,62 km/h a las 6:00 p. m., aunque durante 2026 se han registrado velocidades de solo 11,3 km/h en esta última franja.

Ese comportamiento variable convierte al tráfico en un problema que no puede resolverse únicamente con mapas estáticos. Por ello, Yango incorpora modelos de aprendizaje automático a sus sistemas de movilidad, con el objetivo de procesar información sobre las condiciones de las vías, reconocer patrones y anticipar cómo pueden cambiar los desplazamientos.

“Lima es una ciudad que cambia constantemente y nuestra tecnología tiene que ser capaz de cambiar con ella. A través del análisis de grandes volúmenes de datos podemos entender mejor cómo se comporta el tráfico, anticipar variaciones y ofrecer estimaciones cada vez más precisas. La tecnología nos permite convertir esa información en soluciones concretas para la movilidad cotidiana de las personas”, explicó Daniel Prado, Country Manager de Yango Perú.

El funcionamiento parte de una combinación de variables. Los sistemas de ruteo consideran información del tráfico, datos históricos y las características de las diferentes vías para comparar alternativas y determinar cuál puede ofrecer un recorrido más eficiente bajo las condiciones existentes.

Así, la tecnología puede reconocer que la mejor alternativa para desplazarse a las 8:00 a. m. no necesariamente coincide con la que conviene a las 6:00 p. m. La capacidad de adaptar las rutas a esas variaciones busca también elevar la precisión de los tiempos estimados de llegada.

Pero el reto no consiste únicamente en desarrollar tecnología sofisticada. También implica conseguir que esta comprenda las particularidades de cada ciudad. Yango plantea, por ello, adaptar las capacidades desarrolladas globalmente a las dinámicas específicas de Lima y a los patrones reales de desplazamiento de sus habitantes.

El smartphone ocupa un lugar central en este ecosistema. La Erestel señala que el 99,2% de los hogares de Lima Metropolitana dispone de uno, lo que convierte al dispositivo en una herramienta cotidiana para resolver necesidades vinculadas con la movilidad: desde buscar una ruta y calcular cuánto demorará un recorrido hasta solicitar un viaje o coordinar un envío.

En una capital donde el tiempo de desplazamiento puede cambiar radicalmente sin que la distancia varíe, la inteligencia artificial apunta a cumplir una función cada vez más concreta: leer el comportamiento de la ciudad para anticipar sus movimientos. El objetivo final no es solo encontrar una ruta, sino tomar mejores decisiones frente a una Lima que nunca se mueve exactamente igual.

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