La IA transforma la casa conectada

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La vivienda inteligente avanza hacia una nueva etapa en la que los dispositivos no solo ejecutan órdenes, sino que también pueden reconocer rutinas y responder de manera más personalizada. La incorporación de inteligencia artificial está impulsando esta transformación y permite coordinar distintas funciones del hogar a partir de las necesidades de sus habitantes.

La domótica reúne las tecnologías destinadas a automatizar funciones de una vivienda, desde la iluminación y las cortinas hasta los sistemas de seguridad, entretenimiento y determinados electrodomésticos. Su evolución busca que los espacios sean más eficientes y capaces de responder automáticamente a diferentes situaciones.

Una de las principales novedades es la transformación de los asistentes de voz. Con la incorporación de inteligencia artificial, estos sistemas pueden comprender mejor el contexto y las rutinas de los usuarios. Así, una instrucción puede desencadenar varias acciones al mismo tiempo: encender las luces de forma progresiva durante la mañana, abrir las cortinas a una hora determinada o modificar la temperatura cuando el sistema detecta personas en el ambiente.

Este avance se complementa con una creciente variedad de gadgets. Las aspiradoras robot, por ejemplo, ya cuentan con navegación inteligente, detección de obstáculos y programación, y algunos modelos incorporan estaciones que vacían automáticamente sus depósitos. La limpieza se convierte así en uno de los campos donde la automatización y los sensores tienen una presencia cada vez mayor. (Diario AS)

También destacan los electrodomésticos conectados, como refrigeradoras, hornos y cafeteras, que pueden programarse y monitorearse mediante aplicaciones. En paralelo, los sensores de movimiento, humo, temperatura, humedad y calidad del aire permiten recoger información del entorno y activar respuestas automáticas.

En materia de seguridad, las cerraduras digitales ofrecen alternativas de acceso mediante códigos, aplicaciones o sistemas biométricos. Cámaras, sensores y timbres inteligentes complementan estas soluciones y permiten reforzar la protección de la vivienda.

La automatización también alcanza a la iluminación y a los sistemas que controlan el ingreso de luz natural. Focos, interruptores y lámparas inteligentes pueden regular su intensidad, establecer horarios y crear escenas, mientras las persianas y cortinas automatizadas responden a horarios, condiciones de iluminación o rutinas previamente programadas.

Para Eduardo Cabezas, arquitecto y expositor de Expodeco, la tecnología debe responder a las características de cada usuario. “Todo depende de las necesidades del cliente y sus presupuestos”, señala. Por ello, una casa inteligente no requiere necesariamente una gran cantidad de dispositivos, sino una selección adecuada de soluciones.

El especialista también considera fundamental incorporar la tecnología desde la concepción del proyecto arquitectónico. “Esto significa que una smart house debe pensarse desde el proyecto: dónde estarán los sensores, qué dispositivos necesitan conexión eléctrica, cómo se ocultarán los equipos y de qué manera la tecnología convivirá con los materiales, muebles y demás elementos del interiorismo”.

La evolución de la domótica apunta, por ello, a una tecnología menos visible y mejor integrada. Sensores, iluminación, sonido y sistemas automatizados pueden incorporarse a los ambientes sin convertirse en elementos predominantes del diseño.

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