Mientras la inteligencia artificial se consolida como una herramienta estratégica para los negocios, muchas empresas peruanas todavía no han definido quién debe supervisar su uso ni cómo gestionar los riesgos asociados a esta tecnología.
Un estudio de EY Perú revela que la mayoría de las organizaciones reconoce el valor de la IA, pero aún carece de mecanismos formales de gobierno corporativo para garantizar una implementación responsable. Solo una de cada diez empresas cuenta con políticas aprobadas para regular su uso, y menos de una cuarta parte ha delegado su supervisión a un comité especializado.
La investigación muestra que existe una percepción favorable sobre el impacto de la tecnología. El 82% de los presidentes de Directorio considera que la inteligencia artificial mejora la calidad de las decisiones empresariales, mientras que el 78% de los ejecutivos comparte esa visión.
Sin embargo, el desafío ya no se centra únicamente en incorporar herramientas tecnológicas, sino en establecer reglas claras para su utilización. EY Perú sostiene que la ausencia de liderazgo y supervisión puede limitar la generación de valor y aumentar la exposición a riesgos operativos, legales y reputacionales.
El informe también señala que las principales barreras para avanzar en la implementación de la IA son la falta de conocimiento especializado, la escasez de recursos, los retos de gobernanza y la resistencia organizacional al cambio. Estas limitaciones reflejan la necesidad de impulsar procesos de capacitación y fortalecer la participación de los Directorios en la definición de estrategias tecnológicas.
Especialistas consideran que el verdadero potencial de la inteligencia artificial dependerá de la capacidad de las organizaciones para integrarla en su estrategia corporativa, establecer mecanismos de control y promover una cultura orientada a la innovación responsable. En ese escenario, EY Perú sostiene que el liderazgo de los Directorios será determinante para convertir la IA en una ventaja competitiva sostenible.
