La transformación digital ha ampliado las oportunidades de negocio para las empresas, pero también ha incrementado su exposición a amenazas capaces de comprometer la continuidad de sus operaciones. Entre ellas destaca el ransomware, un tipo de ataque que puede detener procesos esenciales, afectar la relación con los clientes y generar importantes pérdidas económicas en muy poco tiempo.
Ante este panorama, especialistas de TIVIT advierten que la ciberseguridad ha dejado de ser un tema exclusivamente técnico para convertirse en una prioridad de negocio. Pablo García, BDM Cyber de TIVIT Latam, señala que los efectos de un incidente pueden escalar rápidamente hasta involucrar a la alta dirección debido al impacto financiero, operativo y reputacional que generan.
En paralelo, la inteligencia artificial está redefiniendo la forma en que las organizaciones enfrentan estas amenazas. Gracias a su capacidad para procesar grandes cantidades de datos y detectar comportamientos anómalos en tiempo real, esta tecnología permite anticipar riesgos y acelerar la respuesta frente a posibles incidentes.
Sin embargo, los ciberdelincuentes también están aprovechando estas herramientas para automatizar ataques e identificar vulnerabilidades con mayor rapidez. Carlos Rincón, Head Oper CyberSecurity Latam de TIVIT, sostiene que la protección efectiva requiere combinar tecnología avanzada, monitoreo permanente y una estrategia integral alineada con los objetivos del negocio.
Por ello, las organizaciones están apostando por centros de operaciones de seguridad más sofisticados, donde especialistas y sistemas automatizados trabajan de forma conjunta las 24 horas del día. Además, recomiendan fortalecer los controles de acceso, implementar autenticación multifactor y contar con protocolos claros de recuperación ante incidentes.
Para los expertos, la capacidad de anticipación y respuesta será cada vez más decisiva para minimizar el impacto de los ciberataques y garantizar la continuidad operativa en un entorno digital cada vez más desafiante.
