La industria de los videojuegos y los e-Sports está redefiniendo la economía digital al convertirse en un sector de alto impacto económico y social. Este fenómeno no solo atrae a millones de jugadores y espectadores, sino que también se traduce en oportunidades de inversión, generación de startups y valorización de activos digitales.
Según el profesor Luis Augusto Maya Velarde, el ecosistema de los eSports combina tecnología, audiencias y modelos de negocio diversificados, que incluyen patrocinios, torneos profesionales, publicidad y derechos de transmisión, creando flujos de valor sostenibles y globalmente competitivos.
El interés inversor se concentra en mercados estratégicos como Asia-Pacífico y América, donde los activos de gaming son considerados oportunidades atractivas dentro de la economía digital. Sin embargo, la expansión rápida del sector enfrenta desafíos: ausencia de marcos regulatorios claros, problemas de gobernanza, protección de propiedad intelectual y fenómenos como el dopaje digital y apuestas ilegales.
En el Perú, el desarrollo del gaming está condicionado por la conectividad. Datos del INEI revelan que solo el 59.7 % de los hogares tenía acceso a internet en el tercer trimestre de 2025, con disparidades significativas entre áreas urbanas y rurales. A pesar de esto, el mercado local mostró un crecimiento importante: Promperú estima que la industria generó 260 millones de dólares en 2023 y podría superar los 360 millones en 2027.
El potencial del sector peruano depende de la profesionalización y la implementación de regulaciones claras que permitan consolidar un ecosistema competitivo. En este marco, los eSports representan una convergencia entre innovación tecnológica, consumo digital y oportunidades de inversión, proyectando un futuro donde el entretenimiento y la economía digital se interrelacionan de manera estratégica.
