El auge de la ciberdelincuencia ha colocado a la minería latinoamericana en un escenario de alta vulnerabilidad. Durante el primer trimestre de 2025, los incidentes de seguridad digital se duplicaron, afectando mayormente operaciones de minerales estratégicos como litio y cobre, cuya extracción y procesamiento dependen de sistemas tecnológicos que no pueden detenerse.
El MM-ISAC indica que más del 60% de los ataques impactaron directamente a minas de minerales críticos. Entre las estrategias más peligrosas, los atacantes publican información sensible en foros de la Dark Web antes de que las compañías detecten la brecha, eliminando cualquier margen de acción.
“Las reservas de la región representan un valor estratégico global, lo que atrae a actores cibernéticos altamente capacitados”, explica Pablo García, BDM Cyber de TIVIT Latam.
El tiempo de respuesta es un reto. CrowdStrike reporta que un atacante promedio se mueve lateralmente en una red en 48 minutos, con casos extremos que tardan apenas 51 segundos, dejando a las compañías con un margen mínimo para reaccionar.
Frente a esta amenaza, muchas empresas optan por pagar rescates. Sin embargo, Claroty revela que el 43% de las mineras afectadas desembolsó más de un millón de dólares y que el 83% sufrió ataques recurrentes, demostrando que el pago no asegura protección futura.
La cadena de proveedores también amplifica la exposición: tres de cada cuatro incidentes se originaron por accesos legítimos de terceros, incluidos contratistas y desarrolladores de software.
“La detección temprana con inteligencia artificial, la visibilidad integral de los sistemas OT y la implementación de políticas de cero confianza con proveedores son ahora imprescindibles para la industria”, advierte García.
Para enfrentar esta amenaza, la minería latinoamericana ha impulsado iniciativas colaborativas. La Corporación de Ciberseguridad Minera (CC MIN), creada en 2023, consolidó en 2025 una alianza con MM-ISAC global, fortaleciendo la defensa sectorial.
El mensaje para la industria es inequívoco: la ciberseguridad requiere preparación constante y cooperación. La verdadera prueba es si una compañía puede identificar y neutralizar un ataque en menos de 48 minutos.
