Perú se posiciona a la vanguardia de la adopción de inteligencia artificial en el ámbito laboral de Latinoamérica. El reciente estudio Bumeran revela que el 65% de los trabajadores utiliza IA en sus tareas cotidianas, superando a Chile (61%) y Argentina (57%), y consolidando al país como líder regional en integración tecnológica en el trabajo.
El informe indica que más del 40% de los talentos usa IA casi a diario, mientras que un 14% la emplea constantemente. Los sectores con mayor adopción incluyen Tecnología y Sistemas (13%), Construcción y Administración/Finanzas (12%), Educación (9%) y Producción/Logística (8%), demostrando que la IA ha trascendido el área tecnológica para influir en la productividad general.
Entre los beneficios percibidos, destacan la automatización de tareas repetitivas (48%), la aceleración de procesos (54%), la reducción de tiempos (53%) y la facilidad de acceso a la información (39%). Sin embargo, los trabajadores advierten desafíos significativos: dependencia tecnológica (55%), errores por información incompleta (39%) y limitaciones en empatía e intuición humana (25%) siguen siendo preocupaciones clave.
En cuanto a la percepción de futuro, un 33% de los talentos considera que la IA podría reemplazar empleos, porcentaje menor que el 41% registrado en 2025, reflejando mayor confianza en su integración como herramienta complementaria. La mayoría de los trabajadores —97%— manifiesta intención de capacitarse y adquirir nuevas habilidades para mantenerse competitivos.
Los profesionales de Recursos Humanos muestran un panorama similar: el 75% percibe la IA como útil, aunque solo el 32% la aplica en procesos de selección, utilizando la tecnología principalmente para crear avisos de búsqueda, analizar candidatos y optimizar la búsqueda de talentos. Aunque 69% anticipa que ciertos roles podrían ser reemplazados por IA, apenas el 20% de las organizaciones ha iniciado esta transición, destacando un enfoque cauteloso y estratégico.
El balance general subraya que la IA está transformando el mundo laboral de manera positiva, mejorando eficiencia y productividad, aunque requiere una integración equilibrada que preserve el criterio humano y el desarrollo de habilidades, asegurando que tecnología y talento coexistan de manera sinérgica.
