Las transferencias digitales son cada vez más rápidas, pero esa misma velocidad ha traído un problema: los errores y fraudes se vuelven más difíciles de corregir. Hoy, cuando el dinero se envía, recuperarlo puede ser casi imposible.
Ante este escenario, surge una práctica que gana protagonismo: verificar la cuenta antes de hacer el pago. Prometeo explica que este método ya no es una novedad, sino una medida que apunta a convertirse en parte esencial del sistema financiero.
La idea es simple pero efectiva: confirmar que la cuenta a la que se enviará el dinero es real, está operativa y pertenece a quien corresponde. Con esto, se reducen tanto los errores como los intentos de fraude.
Roberto Gaudelli, representante de la compañía, advierte que los pagos actuales no permiten margen de corrección. Por eso, asegura que la única forma de evitar problemas es revisar todo antes de completar la operación.
Este cambio se explica por varios factores. Entre ellos, el crecimiento de los pagos inmediatos, el aumento de estafas en transferencias y nuevas normas que buscan mayor seguridad en distintos mercados.
Las cifras reflejan esta tendencia. En América Latina, el uso de estos sistemas de verificación crece de forma acelerada, mientras que en otros países el avance es aún más marcado.
Para entender su impacto, basta compararlo con otros procesos que hoy son habituales. Así como validar la identidad con una foto se volvió algo cotidiano, ahora ocurre lo mismo con la verificación de cuentas.
En la práctica, este sistema se basa en tres comprobaciones esenciales: que la cuenta exista, que funcione correctamente y que pertenezca al destinatario indicado.
Aunque países de la región ya cuentan con sistemas de pagos muy rápidos, el problema es que muchas veces los controles llegan tarde, cuando el dinero ya fue transferido.
A esto se suma la falta de uniformidad entre países y entidades, lo que complica la gestión de riesgos para empresas que operan en varios mercados.
Pese a ello, la validación previa comienza a consolidarse como una herramienta clave. Hace posible realizar pagos masivos con menos errores, otorgar créditos de forma más segura y mejorar el control en transferencias.
Todo apunta a que este modelo será cada vez más común en el mundo. Para la región, adoptarlo a tiempo será fundamental para mantener la seguridad en un entorno donde el dinero se mueve cada vez más rápido.
