Fraudes digitales exigen protegerse de entorno online cada vez más riesgoso

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El comercio digital en Perú crece a pasos acelerados, pero junto con él aumentan los riesgos de fraude. Según el informe más reciente de Kaspersky, el país es el segundo más afectado en Latinoamérica por ataques de phishing, con cerca de 250 mil intentos diarios, una cifra que refleja la alta exposición de los usuarios y empresas frente a amenazas en línea.

Jordi Ferrer, académico de EAE Business School, señala que “a mayor volumen de transacciones digitales, mayor es la probabilidad de engaños, ya que los usuarios interactúan más rápido y, en ocasiones, sin revisar cuidadosamente la autenticidad de los mensajes o sitios web”. Entre los métodos más utilizados figuran phishing, smishing y mensajes fraudulentos a través de WhatsApp, que emplean técnicas de ingeniería social para inducir al error.

Para protegerse, los especialistas recomiendan estrategias preventivas: habilitar doble factor de autenticación, usar aplicaciones oficiales, revisar siempre la URL de los sitios web, mantener actualizados móviles y sistemas operativos, y activar alertas bancarias para detectar transacciones sospechosas de inmediato.

Entre los errores más comunes de los usuarios, Ferrer destaca confiar en ofertas demasiado atractivas, guardar datos en plataformas poco seguras y compartir información sensible por canales inseguros. La prevención, insiste, es la primera línea de defensa.

En caso de sufrir un fraude, la acción inmediata es crucial: bloquear cuentas, contactar a la institución financiera por vías oficiales, cambiar contraseñas y verificar movimientos recientes. Además, la denuncia formal es clave para documentar el incidente y colaborar con las investigaciones.

Los expertos advierten que este fenómeno no es exclusivo de Perú. Datos internacionales de Interpol y la Unión Internacional de Telecomunicaciones muestran que los ataques de ingeniería social y fraude en línea aumentan cada año, afectando principalmente a individuos y pequeñas empresas que carecen de medidas de seguridad básicas.

Frente a este panorama, la ciberseguridad se ha convertido en un elemento estratégico: la combinación de herramientas tecnológicas avanzadas, educación continua y protocolos claros de respuesta permite reducir riesgos, proteger activos y fortalecer la confianza de los usuarios en las plataformas digitales. Para Perú, consolidar esta cultura de seguridad será determinante para mantener la integridad del comercio electrónico y proteger la economía digital en crecimiento.

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