Samsung da un nuevo paso en su cruzada por dominar el segmento de los smartphones plegables con el lanzamiento del Galaxy Z Fold7, un dispositivo que conjuga diseño, potencia y funciones impulsadas por inteligencia artificial (IA). Su cuerpo ultradelgado (8.9 mm plegado, 4.2 mm abierto) y liviano (215 g) busca ofrecer portabilidad sin renunciar al impacto visual de su pantalla principal de 8 pulgadas.
El panel Dynamic AMOLED 2X alcanza un brillo de hasta 2,600 nits y un 11% más de área que su antecesor, lo que mejora la experiencia multimedia. A pesar de ello, el formato 21:9 en la pantalla externa sigue resultando algo estrecho para ciertas aplicaciones, una herencia no resuelta desde versiones anteriores.
En su interior, el procesador Snapdragon 8 Elite para Galaxy promete un salto generacional con un 41% más de potencia en IA, permitiendo traducción en tiempo real y edición generativa de imágenes. No obstante, las primeras pruebas sugieren que el calor se acumula durante sesiones prolongadas, un desafío común en equipos de alto rendimiento.
Su cámara principal de 200 MP, acompañada del motor ProVisual, ofrece una mejora tangible en brillo y detalle. Las herramientas de IA —Photo Assist, Portrait Studio y Generative Edit— amplían las posibilidades creativas, aunque la velocidad de procesamiento en modo retrato aún presenta leves retrasos.
El One UI 8 con Android 16 integra la IA en todos los niveles: Gemini Live responde por voz o cámara, mientras Circle to Search facilita búsquedas visuales. Aun así, la sobrecarga de funciones podría intimidar a usuarios menos técnicos, algo que Samsung deberá equilibrar si busca masificar su línea plegable.
En materia de seguridad, el Knox Matrix y el cifrado resistente a ataques cuánticos marcan un hito, consolidando a Samsung como referente en protección móvil.
El Galaxy Z Fold7 eleva el listón tecnológico de los plegables, pero deja abierta la incógnita sobre si la perfección técnica y la comodidad de uso pueden coexistir en un mismo pliegue.
