Las criptomonedas, símbolo de la nueva economía digital, enfrentan un año de grandes desafíos. Según el informe Crypto Crime Update elaborado por Chainalysis, los cibercriminales han robado más de USD 2,170 millones en lo que va de 2025. El golpe más contundente: el ataque masivo a la plataforma ByBit, que representó USD 1,500 millones en pérdidas. Este episodio confirma que el cibercrimen financiero se ha convertido en una industria global con sofisticadas estrategias tecnológicas.
Comparado con el año anterior, el aumento de los robos digitales refleja una profesionalización del delito cibernético, donde las bandas operan con estructuras y herramientas cada vez más complejas, incluyendo inteligencia artificial y software de ingeniería inversa para vulnerar billeteras y sistemas de intercambio.
En Hispanoamérica, el crecimiento de la adopción cripto no ha pasado desapercibido para los delincuentes digitales. En Perú, donde más de 1.28 millones de usuarios realizan transacciones con divisas digitales, el riesgo se ha elevado considerablemente. Así lo advierte María Fernanda Juppet, CEO de CryptoMKT, quien enfatiza la importancia de fortalecer la educación digital de los usuarios. “El eslabón más débil sigue siendo el ser humano. Invertimos en tecnología, pero olvidamos los hábitos de seguridad que pueden evitar grandes pérdidas”, señala.
En ese contexto, y aprovechando el Mes de la Concientización en Ciberseguridad, CryptoMKT ha difundido ocho recomendaciones esenciales para evitar caer en fraudes o hackeos. Entre ellas destacan: usar autenticación de doble factor mediante aplicaciones en lugar de SMS, resguardar las contraseñas en soporte físico, mantener actualizados los dispositivos y billeteras digitales, verificar direcciones de envío antes de transferir fondos, no repetir contraseñas entre exchanges, y analizar con cautela los enlaces o anuncios sospechosos. También recomienda revisar la reputación de nuevos proyectos y plataformas, y evaluar su nivel de seguridad con herramientas abiertas como Mozilla Observatory.
El auge del mercado cripto en la región impulsa nuevas oportunidades, pero también exige un nuevo estándar de seguridad digital. La próxima frontera del dinero no será solo tecnológica, sino también ética y cibernética.
