Etanol biocombustible: tecnología para la descarbonización en el transporte

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Según el Global Carbon Budget (2024), Perú superó los 55 millones de toneladas de CO₂ emitidas en 2023, siendo el transporte responsable de hasta el 15% de estas emisiones. El parque automotor nacional, principalmente abastecido por gas, gasohol y diésel, continúa siendo el principal generador de gases de efecto invernadero (GEI), situación que evidencia la necesidad de acelerar la adopción de biocombustibles.

Ante la creciente urgencia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), Mitsui & Co. Perú y Perucaña presentaron el foro “Etanol: una alternativa de biocombustible para la descarbonización en el transporte terrestre y aéreo”.

John Carty, presidente de Perucaña, y Jiro Yamada, presidente de Mitsui & Co. Perú, presentaron este foro clave sobre el papel del etanol en la transición energética. El evento reunió a expertos nacionales e internacionales para debatir su uso en la descarbonización ambiental, las oportunidades empresariales en el Perú y el impulso del SAF en la aviación. Los representantes de Toyota Perú, Mitsui Brasl,  Cummins US, Agroaurora, Caña Brava, así como del MINEM y la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), formó parte del programa.

Gracias a la producción de etanol a partir de caña de azúcar. Este biocombustible, obtenido de cultivos renovables, ofrece una alternativa sostenible frente a los combustibles fósiles, con un bajo impacto ambiental y una integración sencilla en la infraestructura actual de transporte, tanto terrestre como aéreo.

El uso de etanol en mezclas con gasolina permite reducir drásticamente las emisiones vehiculares, esto debido a que las emisiones de CO2eq del proceso productivo del etanol de caña de azúcar son 85% menores que los combustibles tradicionales. Esta eficiencia lo convierte en una herramienta estratégica en la lucha contra el cambio climático, al tiempo que impulsa el desarrollo energético nacional con una fuente renovable y local. Por ello, cuanto más porcentaje de etanol en la mezcla con la gasolina, mayor será el beneficio para el medioambiente en disminución de huella de carbono.

Las plantas productoras de Piura –Agroaurora y Caña Brava–cuentan con más de 20 mil hectáreas del cultivo de caña para la producción de etanol, logrando así un rendimiento promedio de 121 toneladas por hectárea, considerado el más alto de Latinoamérica en etanol. En 2024, el país produjo 217 mil metros cúbicos de etanol, con potencial para crecer esa cifra gracias a una capacidad instalada de 340 mil metros cúbicos.

Asimismo, este crecimiento también se refleja en el ámbito internacional, puesto que el Perú exportó en 2024 más de 160 mil metros cúbicos de etanol —principalmente a los Países Bajos— gracias a su reconocida calidad y baja huella ambiental.

El potencial del etanol no se limita al transporte terrestre. A nivel mundial, los Combustibles Sostenibles de Aviación (SAF, por sus siglas en inglés), como los derivados del etanol (ATJ – alcohol-to-jet), están ganando terreno como solución para la aviación descarbonizada. Según la IATA (2024), la demanda de SAF superará los 300 millones de toneladas en 2050, mientras que la oferta proyectada apenas cubriría 250 millones.

“El SAF producido a partir de etanol tiene un rol fundamental en la aviación del futuro. Con su biomasa abundante y ventajas logísticas, el Perú está llamado a convertirse en proveedor estratégico de esta nueva generación de combustibles limpios. Para ello, necesitamos una articulación público-privada que promueva inversión, tecnología y reglas claras”, señaló Jiro Yamada, presidente de Mitsui & Co. Perú.

El potencial del sector es significativo, tanto en términos económicos como sociales. La agroindustria de la caña de azúcar genera 100 mil empleos, incluyendo a más de 20 mil pequeños sembradores de zonas rurales del norte peruano, con cosechas durante todo el año, fortaleciendo la economía local y disminuyendo la pobreza estructural. Según el BCRP (2021), la agroindustria impulsó un crecimiento de 1,9 % anual en estas regiones.

Los actores del sector hacen un llamado al Estado para establecer una hoja de ruta clara para los biocombustibles, que incluye el incremento gradual del mandato de mezcla de etanol de caña de azúcar y maíz con gasolina, del actual 7.8% hasta un 30%, siguiendo ejemplos exitosos como Brasil y Paraguay y el diseño e implementación de una estrategia nacional de SAF que permita al país integrarse en la cadena de valor global de combustibles renovables.

Con visión, inversión y voluntad política, el Perú tiene la oportunidad de liderar una nueva etapa en la transición energética de América Latina. Apostar por el etanol no solo significa reducir emisiones, sino también generar empleo, dinamizar el agro y abrir una puerta al futuro de una movilidad más limpia, competitiva y sostenible.

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