El Perú ha dado un paso firme hacia la medicina de alta tecnología con la incorporación de la cirugía asistida por robot. Este avance, impulsado por sistemas como el Da Vinci Xi —la plataforma más sofisticada del mundo en su categoría—, ya permite realizar procedimientos complejos con mayor precisión, menos riesgos y tiempos de recuperación significativamente reducidos.
A nivel global, más de 12 millones de cirugías se han efectuado mediante esta técnica. En el país, el Ministerio de Salud reporta más de 300 operaciones robóticas exitosas en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas y el Hospital Dos de Mayo, lo que consolida la adopción de una práctica que antes parecía exclusiva de los grandes centros médicos internacionales.
Sin embargo, junto con su avance también surgen dudas y malentendidos. “Lo más importante es que el paciente tenga información clara y veraz”, subraya el Dr. Víctor Destéfano, especialista en cirugía urológica y oncológica de la Clínica Anglo Americana. El médico aclara que la máquina no sustituye al profesional, sino que amplifica su precisión: el cirujano dirige cada movimiento desde una consola que replica fielmente sus gestos.
La cirugía robótica no es una técnica experimental. Su trayectoria de más de dos décadas y su presencia en más de 70 países demuestran su fiabilidad. Además, reduce la pérdida de sangre, el dolor postoperatorio y el riesgo de infección, al tiempo que deja incisiones pequeñas casi imperceptibles.
Con la reciente incorporación del sistema Da Vinci Xi, la Clínica Angloamericana se suma a los pocos centros privados que ofrecen este tipo de intervenciones. “Hasta hace poco, muchos pacientes viajaban al extranjero en busca de esta tecnología. Hoy, la tenemos en casa, con especialistas nacionales capacitados para operar en un entorno de precisión robótica”, añade Destéfano. Una muestra tangible de que el futuro de la medicina peruana ya comenzó.
