Durante 2025, la inteligencia artificial alcanzó un protagonismo sin precedentes en el debate global sobre el futuro de la educación. Más de 800 millones de personas emplean diariamente algún sistema de IA, y el 86% de estudiantes universitarios en el mundo ya utiliza herramientas generativas como parte habitual de su formación. En Latinoamérica, esta ola tecnológica avanza impulsada por brechas educativas que exigen soluciones rápidas y sostenibles. Entusiasmo no falta; lo que falta es planificación.
En el Perú, donde la deserción universitaria afecta a la mitad del estudiantado y más de 1,5 millones de jóvenes buscan una educación de calidad, la IA emerge como un componente decisivo para reforzar competencias digitales, asegurar permanencia y cerrar desigualdades.
Carlos Effio, CEO y fundador de uDocz, sostiene que el país debe acelerar su madurez digital: “Los estudiantes ya están utilizando IA por su cuenta; ahora corresponde a las instituciones diseñar evaluaciones actualizadas, capacitar a sus docentes y promover un uso ético y crítico. Si universidades, docentes y alumnos trabajan alineados, la IA puede convertirse en un potenciador del talento profesional”.
El diagnóstico preocupa aún más considerando que el Perú no cuenta con lineamientos nacionales que regulen el uso de estas tecnologías en entornos educativos. A puertas de un año electoral, la ausencia de políticas claras podría agravar diferencias entre instituciones. Effio advierte: “No buscamos imponer límites, sino un marco general que dé orientación. Lo que está en juego es la calidad del aprendizaje y la preparación del futuro profesional”.
El Primer Reporte Nacional del Impacto de la IA en Educación Superior identifica los desafíos más urgentes:
Uso alto, comprensión baja: 88% del estudiantado conoce IA y 95% la utiliza, pero solo el 49% tiene un nivel avanzado de entendimiento.
Integración docente limitada: Aunque el 92% de docentes ha usado IA, apenas el 8% la integra como base pedagógica.
Eficiencia administrativa: 73% de docentes confirma que la IA disminuye carga operativa y mejora la organización del trabajo.
Aprendizaje más profundo: 80% de estudiantes reconoce mejoras notables en comprensión y habilidades digitales.
Expectativas no satisfechas: 66% considera insuficiente la incorporación institucional de IA y 74% exige mayor preparación laboral.
Brecha con el mercado laboral: Aunque la casi totalidad reconoce que la IA será determinante para su carrera (97%), solo el 21% se siente preparado para aplicarla profesionalmente.
Effio concluye que las universidades que integren la IA en su planificación hacia 2026 podrán ofrecer “experiencias académicas más humanas, personalizadas y sostenibles”, además de impulsar operaciones más eficientes y una formación más pertinente para los desafíos que vienen.
