El más reciente Informe de Preparación de Kyndryl 2025, construido a partir de las respuestas de 3.700 ejecutivos sénior en 21 países, confirma que la inteligencia artificial ha pasado de ser una promesa experimental a una fuerza transformadora en los ecosistemas empresariales. No obstante, el análisis revela que la velocidad de adopción contrasta con los desafíos de infraestructura, regulación y talento que frenan su despliegue total.
El estudio refleja un cambio respecto al informe anterior, cuando las empresas sobrestimaban su madurez digital. En 2024, el 90% de los líderes afirmaba tener una infraestructura TI “de clase mundial”, pero solo el 39% la consideraba preparada para disrupciones. En 2025, los datos muestran un avance tangible, aunque la brecha entre percepción y capacidad técnica continúa.
• Retornos crecientes, pero IA en pausa operativa. El 54% de las organizaciones reporta retornos positivos, 12 puntos más que el año previo, aunque el 62% aún mantiene sus proyectos en fase piloto.
• Capacidad técnica rezagada frente a la confianza. Pese a que el 90% de los encuestados asegura poder escalar ideas rápidamente, más de la mitad admite limitaciones estructurales en su arquitectura tecnológica.
• Transformación laboral sin sincronía de habilidades. Un 87% de los líderes prevé una reinvención total de los puestos de trabajo por efecto de la IA en los próximos 12 meses, pero reconoce que la mayoría de sus empleados aún no utiliza la tecnología de forma habitual ni posee las competencias requeridas.
• Fragmentación geopolítica y regulatoria. En medio de un entorno global incierto, las organizaciones reevalúan su gestión de datos, cuestionando la ubicación, el acceso y la protección de la información. El 70% de los CEO admite haber llegado a su configuración en la nube “por accidente, no por diseño”.
El informe identifica una correlación directa entre el aumento del gasto en IA y la exigencia de retorno. Las empresas incrementaron su inversión promedio en un 33% durante el último año, mientras que el 68% asegura haber apostado de forma intensiva por al menos una tecnología basada en IA. La ciberseguridad emerge como el principal caso de uso estratégico, dado que tres de cada cinco ejecutivos sienten mayor presión por demostrar valor y garantizar resiliencia digital.
La nube, tradicional núcleo de la transformación digital, entra en fase de revisión crítica. Las tensiones geopolíticas y las nuevas normativas sobre soberanía de datos están impulsando una descentralización del modelo. El 75% de los encuestados expresa preocupación por la exposición de datos en entornos globales, y el 65% ya ha tomado medidas: repatriación de información, migración a infraestructuras privadas o reevaluación de proveedores multinube.
En el ámbito humano, la brecha de competencias digitales se perfila como el nuevo cuello de botella del progreso tecnológico. Aunque casi nueve de cada diez ejecutivos reconocen el poder transformador de la IA, apenas el 29% considera que su fuerza laboral está realmente lista para adoptarla. Los desafíos no son solo técnicos: la cultura organizacional también ralentiza el cambio. Según el estudio, el 48% de los CEO admite que su propia estructura interna obstaculiza la innovación y el 45% señala lentitud en la toma de decisiones estratégicas.
Los llamados “Pacesetters”, compañías que encabezan el proceso de modernización, demuestran que la clave está en integrar tecnología y liderazgo: son 32 puntos menos propensas a ver su infraestructura como un obstáculo, 30 puntos más adaptables a regulaciones emergentes y 20 puntos menos vulnerables a ataques cibernéticos.
