Las falsificaciones digitales impulsadas por inteligencia artificial se han convertido en el nuevo recurso predilecto del cibercrimen. Los deepfakes —videos o audios generados para suplantar rostros y voces reales— están siendo utilizados para estafar, difundir noticias falsas y manipular a millones de usuarios. Expertos de ESET alertan que estas técnicas no solo perfeccionan el fraude, sino que erosionan la confianza en la información digital.
En el último año, se han reportado diversos incidentes donde la IA fue usada para crear imitaciones convincentes de figuras reconocidas. Lionel Messi, por ejemplo, fue protagonista involuntario de un video en el que “recomendaba” una aplicación de inversiones llamada Wildcat Dive, diseñada por estafadores para atraer dinero de usuarios desprevenidos.
Ferrari enfrentó un intento de fraude similar, pero en formato de voz. Los delincuentes clonaron el tono y las inflexiones del CEO Benedetto Vigna para solicitar transferencias financieras. El intento fracasó, aunque sirvió para reforzar los protocolos internos de seguridad de la compañía.
La imagen de Elon Musk también fue replicada para promover supuestas oportunidades en criptomonedas a través de X y YouTube. Más de 7.000 personas cayeron en la trampa, sumando pérdidas superiores a los 80 millones de dólares, según la FTC estadounidense.
ESET recomienda mantener una postura crítica ante cualquier contenido digital, especialmente cuando involucra a personalidades públicas o promesas de ganancias rápidas. Entre sus consejos destacan: verificar la autenticidad de los videos, usar herramientas de detección de deepfakes, mantener software de seguridad activo y capacitar de manera constante al personal corporativo. En la era de la inteligencia artificial, la desinformación también se volvió inteligente.
