La expansión del trabajo remoto y el uso de dispositivos personales para labores corporativas han transformado los desafíos de ciberseguridad. Modelos como BYOD, sumados al Shadow IT, incrementan la superficie de ataque y generan puntos ciegos que los controles tradicionales no alcanzan a cubrir, alertan especialistas de Lumu Technologies.
Según Germán Patiño, vicepresidente de ventas para Latinoamérica, “la movilidad y flexibilidad del trabajo remoto hacen que los datos se desplacen fuera del perímetro corporativo, creando riesgos que pueden afectar operaciones, información sensible y la capacidad de respuesta de TI”.
La red empresarial ya no se limita a la infraestructura física; hoy se extiende a cualquier lugar donde los colaboradores o proveedores se conecten. Este entorno introduce múltiples vulnerabilidades: dispositivos personales sin seguridad robusta, falta de visibilidad para equipos de defensa y proliferación de aplicaciones no autorizadas que generan nuevos riesgos de exposición.
Para mitigar estos desafíos sin sacrificar la agilidad, las empresas deben estructurar su defensa en tres niveles:
Reglas claras de uso de dispositivos: políticas formales de BYOD que definan seguridad mínima, procedimientos de respuesta y buenas prácticas, basadas en estándares internacionales.
Educación continua y cultura de seguridad: programas de capacitación que permitan a los empleados reconocer amenazas, reportar incidentes y actuar como guardianes activos de la información.
Supervisión tecnológica integral: herramientas que monitoricen continuamente todos los dispositivos conectados, detecten vulnerabilidades y credenciales comprometidas, y automaticen la respuesta ante incidentes para proteger la continuidad operativa.
Frente a entornos distribuidos y flexibles, las estrategias tradicionales resultan insuficientes. La observabilidad continua y la capacidad de reacción proactiva permiten transformar el teletrabajo en una ventaja competitiva segura, protegiendo la información y asegurando que la flexibilidad laboral no se convierta en un riesgo crítico para la organización.
