Probé el JBL Boombox 4 y la verdad es que superó mis expectativas. Desde el primer momento notas la potencia: el parlante hace vibrar el ambiente sin distorsionar, con unos graves que se sienten en el pecho y agudos muy claros. El AI Sound Boost es real, porque, aunque subí el volumen al máximo, la calidad del sonido se mantuvo nítida, sin saturar.
Algo que me gustó bastante es que, a pesar de ser más ligero que el modelo anterior, no perdió fuerza. Al contrario, la batería me sorprendió: aguantó todo un fin de semana de uso (más de 30 horas) sin necesidad de recargar, y eso que lo usé tanto en interiores como en exteriores.
El Bass Boost también se nota. Utilicé los dos modos —Deep y Punchy— y cada uno le da un carácter distinto a la música: el primero es más profundo y envolvente, mientras que el segundo resalta los golpes secos del bajo y la batería. Además, los logos iluminados cuando se activa son un detalle visual divertido que le da un plus en reuniones.
Me encantó la versatilidad: lo llevé a la terraza, a la piscina y hasta a un parque. La resistencia al agua y al polvo (IP68) me dio total tranquilidad. Y si quieres todavía más volumen, el Auracast permite enlazarlo fácilmente con otros parlantes JBL, lo que es un espectáculo cuando hay mucha gente.
En resumen, el Boombox 4 no solo es un parlante potente: es un equipo pensado para acompañar momentos especiales. Si buscas portabilidad, duración de batería y un sonido que realmente llene cualquier espacio, es difícil que te decepcione.
