La adopción acelerada de inteligencia artificial dentro del entorno corporativo está impulsando cambios importantes en los procesos empresariales, aunque también comienza a generar nuevas alertas en materia de ciberseguridad y reputación digital.
Empresas de distintos rubros ya incorporan herramientas de IA para automatizar tareas, optimizar la atención al cliente, analizar grandes volúmenes de información y agilizar procesos documentales. Sin embargo, especialistas advierten que muchas organizaciones están utilizando estas plataformas sin mecanismos claros de supervisión y control.
Para Lukas Veloso, Co Founder & Head of Revenue de Sheriff, el crecimiento tecnológico está avanzando más rápido que las políticas internas de protección de datos y seguridad digital.
“La inteligencia artificial ofrece enormes ventajas competitivas, pero también está ampliando la superficie de riesgo para las organizaciones. Hoy vemos empresas incorporando herramientas automatizadas sin contar todavía con políticas claras sobre protección de datos, accesos o control de información sensible”, explica.
Uno de los aspectos que más preocupa a expertos en ciberseguridad es el incremento del uso de aplicaciones de inteligencia artificial no autorizadas por las compañías, lo que podría facilitar filtraciones involuntarias de información estratégica o datos confidenciales.
Desde Sheriff señalan que este contexto también puede afectar la percepción pública de las marcas. Según Veloso, la transparencia en el uso de datos se ha convertido en un factor clave para consumidores y trabajadores.
“El problema no es únicamente tecnológico. También existe un riesgo reputacional importante. Los consumidores y trabajadores son cada vez más conscientes del valor de sus datos y esperan que las empresas actúen con transparencia sobre cómo utilizan la inteligencia artificial”, sostiene.
Entre las amenazas detectadas por la empresa figuran el phishing potenciado por IA, la automatización sin supervisión humana, el uso de plataformas externas y la exposición accidental de información corporativa sensible.
Frente a ello, Sheriff recomienda a las organizaciones implementar políticas claras para el uso interno de inteligencia artificial, reforzar las auditorías de seguridad y desarrollar programas constantes de capacitación dirigidos a los colaboradores.
“Las empresas necesitan entender que la confianza digital se está convirtiendo en un activo reputacional. Una mala práctica vinculada al uso de IA puede afectar seriamente la percepción de clientes, colaboradores e inversionistas”, advierte Veloso.
El ejecutivo agrega que el desafío para las compañías no solo será innovar, sino también demostrar responsabilidad en el manejo de la información. “En los próximos años, las empresas no solo serán evaluadas por qué tan innovadoras son, sino también por qué tan responsables son con el manejo de la información y la seguridad digital”, concluye.
