El crecimiento del sector agrario en el Perú ha alcanzado un 5,6% en enero de este año, según cifras del Banco Central de Reserva, consolidando su importancia dentro de la economía nacional. No obstante, el acceso desigual a tecnología sigue siendo un desafío en zonas rurales y de difícil acceso.
Ante ello, la conectividad satelital emerge como una herramienta estratégica para modernizar la agricultura. Tecnologías como las desplegadas por Starlink, basadas en satélites de baja órbita, permiten conexión a internet de alta velocidad sin requerir infraestructura terrestre.
En este contexto, Emilio Guzmán, ingeniero de desarrollo de negocio de Gtd Perú, señala que este tipo de conectividad no solo habilita operaciones en zonas remotas, sino que también funciona como soporte crítico para garantizar la continuidad de procesos agrícolas.
“No solo permite operar en zonas sin infraestructura, sino que se está incorporando como respaldo estratégico para asegurar la continuidad de operaciones críticas”, afirma.
La disponibilidad de conexión constante abre la puerta a la implementación de sistemas agrícolas basados en datos en tiempo real. Según Gtd Perú, esto permite integrar sensores, estaciones meteorológicas y dispositivos de monitoreo en plataformas centralizadas que procesan información en el momento.
“El acceso permanente a sistemas, monitoreo en tiempo real y comunicaciones seguras es una necesidad crítica en operaciones ubicadas en zonas remotas”, añade Guzmán.
Además, la conectividad satelital facilita el uso de drones en el campo, los cuales pueden sobrevolar cultivos para detectar plagas, medir estrés hídrico y generar imágenes multiespectrales que permiten anticipar problemas antes de que sean visibles.
Este tipo de herramientas está acelerando la transición hacia una agricultura más eficiente, basada en datos y con mayor precisión en el uso de recursos.
En la región, países como Brasil, Chile y Argentina ya avanzan en la adopción de estas tecnologías, lo que mejora la productividad y reduce costos operativos. En ese contexto, su incorporación en el Perú podría fortalecer la competitividad del sector agrícola a nivel regional.
