El incremento del spam y las llamadas fraudulentas en Latinoamérica se ha consolidado como una amenaza concreta para la privacidad y la seguridad financiera de millones de personas. Según un informe de Kaspersky, casi nueve de cada diez ciudadanos recibieron llamadas no deseadas entre diciembre de 2025 y enero de 2026, mientras que un 11% estuvo expuesto a intentos de fraude mediante engaños y promociones falsas.
Los ciberdelincuentes han perfeccionado sus métodos, combinando ingeniería social con tecnología avanzada. Los esquemas más frecuentes incluyen:
Call centers falsos: los estafadores se presentan como representantes de bancos o empresas de servicios, solicitando instalar aplicaciones de acceso remoto que les permiten controlar el dispositivo de la víctima, acceder a cuentas bancarias y robar información confidencial.
Premios fraudulentos: mediante llamadas o mensajes, convencen a los usuarios de que han ganado un premio, solicitando datos personales o pagos pequeños para “recibirlo”. Esta información es luego utilizada para fraudes de identidad más complejos.
Amenazas de secuestro falso: los delincuentes llaman a las víctimas simulando emergencias familiares, utilizando sonidos y datos filtrados para incrementar la presión y exigir dinero de manera inmediata.
Frente a estas amenazas, los expertos recomiendan mantener la calma, nunca entregar contraseñas o instalar aplicaciones sin verificación, y recurrir a canales oficiales antes de realizar cualquier acción. Aplicaciones de seguridad, como Who Calls de Kaspersky, ofrecen herramientas para identificar, filtrar y bloquear llamadas sospechosas, incluyendo alertas en tiempo real para usuarios de iOS y Android.
“La combinación de prevención tecnológica y educación del usuario es fundamental para enfrentar el crecimiento de estas estafas”, destaca Fabio Assolini. La clave está en la conciencia digital y la utilización de herramientas que devuelvan control y seguridad a las comunicaciones de los usuarios.
